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| No. 09/003 |
16 enero de 2009 |
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La crisis económica presenta un gran desafío, pero son alcanzables los Objetivos de Desarrollo del Milenio en América Latina y el Caribe
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Los Objetivos de Desarrollo del Milenio para mejorar el acceso a la educación primaria, reducir la mortalidad infantil y materna y mejorar el acceso de la población al agua potable y saneamiento, son alcanzables para la gran mayoría de los países de América Latina y el Caribe, afirma el estudio “Políticas Públicas para el Desarrollo Humano”, lanzado hoy en la ciudad de México. El estudio indica también, que la meta para reducir la pobreza extrema en la región a la mitad para el año 2015, presenta un desafío más grande para muchos países, ya que un aumento significativo en el gasto público para educación, salud y agua y saneamiento no es una garantía para lograr reducir la pobreza en el corto o mediano plazo. “La actual crisis económica obviamente nos aleja más de esta meta y va a requerir mayores esfuerzos de los gobiernos de la región”, indica Rob Vos, director de Análisis de Políticas de Desarrollo de las Naciones Unidas, coautor del estudio, quien realizó la presentación del mismo junto con Araceli Ortega, Coordinadora de Asesores de la Subsecretaría de Educación Media Superior de la Secretaría de Educación Pública de México y coautora del estudio del caso de este país. El estudio fue realizado por expertos de 18 países de América Latina y auspiciado por el PNUD, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, la CEPAL y el Banco Mundial. El análisis se basa en una metodología novedosa que integra el análisis detallado de los determinantes de logros en educación, salud y agua y saneamiento, con un modelado de la economía en su conjunto, y el análisis de micro datos y microsimulaciones para evaluar el impacto de estrategias de desarrollo humano en la pobreza y la desigualdad a nivel de los hogares. Todos los países del mundo se han comprometido a cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en la Declaración del Milenio del año 2000, con metas precisas a ser logradas antes del 2015. En el llamado Consenso de Monterrey, en el año 2002, los países miembros de las Naciones Unidas se comprometieron a proporcionar el financiamiento adecuado para cubrir los costos de las acciones necesarias para cumplir los ODM. Este trabajo analiza la factibilidad de los países de la región para lograr las metas, cuál sería el costo de esto y cuáles disyuntivas macroeconómicas podrían generar una estrategia de políticas públicas orientada hacia estos objetivos. Los principales hallazgos del estudio pueden ser resumidos en cuatro puntos: El primer hallazgo es que la meta de reducción de la pobreza a la mitad en el año 2015 sería posible de lograr para 6 países de la región, incluyendo los más poblados, México y Brasil, sin cambio en las políticas existentes y asumiendo que puedan retornar pronto a sus tasas de crecimiento de los años recientes antes de la crisis global. Sin embargo, para los otros 12 de los 18 países estudiados, el ritmo de crecimiento de la producción y del empleo ya no era suficiente para lograr la meta de reducción de la pobreza. En cambio, las metas de mejorar el acceso de la población al agua potable y al saneamiento básico si se alcanzarían de manera más uniforme con una continuación de los esfuerzos existentes en la mayoría de los países de la región. La región también esta realizando progresos en cuanto a mejorar la matrícula en la educación primaria. Sin embargo, incluso al lograr la meta de acceso universal a la educación primaria, el que todos los niños terminen sus estudios aún se presenta como un gran desafío en casi todos los países de la región, con la excepción de Cuba y posiblemente Chile, Costa Rica y México. Todos los países también muestran avances significativos en términos de reducir la mortalidad en la niñez, pero se necesitarán aún mayores esfuerzos en la mayoría de estos para reducir ese flagelo en dos tercios para el año 2015. Sólo Chile y Cuba parecen estar bien encaminados con respecto a esa meta. ¿Está América Latina bien encaminada hacia el alcance de los ODM?
El segundo hallazgo es que se requieren esfuerzos adicionales importantes para lograr las metas de los ODM en educación, salud y agua potable y saneamiento. A su vez, el estudio concluye que en la gran mayoría de los países de la región este costo adicional no debería ser prohibitivo. A partir de los estudios de países se estima que el gasto público adicional requerido para aumentar los servicios vinculados a los ODM se ubican entre el 1,0% y 1,5% del PIB anual en los casos de Perú, Costa Rica, Ecuador y Jamaica. El porcentaje aumenta a un rango del 4%-6% del PIB en México, Nicaragua, Honduras y Guatemala. Sólo Chile y Cuba, los países que podrían lograr las metas bajo las condiciones del escenario base, no necesitan incurrir en costos adicionales. Sin embargo, para la mayoría de los países, el gasto público adicional requerido sería menos del 3% del PIB, que se podría considerar moderado en términos macroeconómicos, a pesar de que supone aumentos sustanciales (en algunos casos una duplicación) con respecto a los niveles del año base.
El gasto público adicional requerido debería gastarse con efectividad para mejorar la disponibilidad y calidad de los servicios educacionales, los sistemas de entrega de servicios de salud y la provisión de saneamiento básico. Las implicaciones de esta medida para las políticas sectoriales variarán de país en país en la práctica, dependiendo de las condiciones iniciales y los contextos institucionales. Sin embargo, por lo general se requerirá enfocarse en mejorar los insumos en las escuelas (aulas, materiales de enseñanza) y la calidad de los docentes, así como también en aumentar el acceso a los servicios de salud y la cobertura de los programas de vacunación y de saneamiento básico. Más aún, se ha encontrado que entre mejor sea la infraestructura física general (incluyendo caminos y la provisión de energía), más eficientes serán la accesibilidad y el funcionamiento de los servicios de salud y educación, aligerándose de manera indirecta el logro de las metas sociales. Sin embargo, no es sólo cuestión de expandir el gasto social en estas direcciones. Los estudios de países muestran que una mejora en las condiciones socio-económicas de los hogares tiene resultados importantes: por una parte, los logros educacionales son más notables y esto, a su vez, contribuye a mejorar los resultados en salud y viceversa, y, por otra parte, el efecto en el ingreso mismo permite ampliar el acceso a los servicios de salud y a la educación. Esto último implica que una reducción de la pobreza medida en términos del ingreso también debería contribuir a acelerar el cumplimiento de las demás metas. Lo anterior está relacionado con el tercer hallazgo: incrementar el gasto público que busca lograr las metas para la educación, salud, y agua y saneamiento no se traduce automáticamente en el cumplimiento de la meta de reducción de la pobreza. El impulso que recibe la demanda agregada por medio del aumento simulado en el gasto público requerido en educación, salud, agua potable e infraestructura de saneamiento básico, en la mayoría de los casos, no induce efectos suficientemente fuertes en términos de una mayor generación de empleo y una mejoría en la distribución del ingreso, como para progresar de manera adecuada hacia el cumplimiento de la meta de reducción de la pobreza. En la mayoría de los países de América Latina, un ritmo de crecimiento del PIB considerado de moderado a alto en los escenarios analizados, sólo tiene un efecto modesto, aunque favorable, en el empleo. De hecho, en sólo 4 países (Brasil, Guatemala, Honduras y Nicaragua), la estrategia orientada al logro de los ODM resulta en una disminución notable de la pobreza con respecto a lo registrado en el escenario base. |
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Presidente
Mazaryk no.29, piso 2 |
* Sólo para uso informativo, no es documento oficial |
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