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Mensaje de Noeleen Heyzer, Directora Ejecutiva del Fondo de Desarrollo de
las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) en el Día Internacional
de la Mujer (8 de marzo del 2003):
El Día Internacional
de la Mujer 2003 se celebra en un mundo en el cual la esperanza es necesaria
y posible. Pero también se celebra en un momento de miedo e inseguridad.
En el día en que se conmemoran los derechos y las luchas de las
mujeres, no se pueden negar las señales del progreso.
Los compromisos que acordaron los líderes de los 189 Estados Miembros
de las Naciones Unidas en la Declaración del Milenio (2000), proponían
la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres como una
meta con derecho propio, así como meta estratégica para
el cumplimiento de los otros siete objetivos.
Hace un mes, el 7 de febrero, los estados firmantes de la nueva Corte
Penal Internacional eligieron a siete mujeres como jueces, más
de un tercio del total de jueces de la Corte. Los defensores de la equidad
de género y un gran número de comunidades y países
que han hecho realidad sus compromisos con las mujeres tienen muchas razones
para sentirse orgullosos de esto y de muchos otros logros.
Sin embargo, vivimos en un mundo en donde los derechos humanos y la seguridad
humana siguen siendo un sueño para muchas mujeres y hombres. Resaltar
la importancia de la seguridad humana haría ver la pobreza, la
destrucción medio ambiental, el analfabetismo y el VIH/SIDA como
las verdaderas amenazas que enfrentan millones y conduciría a darle
prioridad a la disponibilidad de recursos para la salud pública
y la educación en lugar de gastar el dinero en aviones de combate
y otras armas.
En el Día Internacional de la Mujer, como en cualquier otro día,
cientos de mujeres perderán sus extremidades por la explosión
de minas terrestres, miles de mujeres serán violadas amenazadas
con armas de fuego en países destrozados por la guerra y conflictos
armados, y cientos de miles se refugiaran en campamentos, al haber sido
desplazadas por el bombardeo de sus pueblos y aldeas.
Un estudio reciente de la Organización Mundial de la Salud señaló
que se puede esperar que aproximadamente una de tres mujeres en el mundo
sean golpeadas, forzadas a tener relaciones sexuales, o abusadas de cualquier
otra manera durante su vida. En el Día Internacional de la Mujer,
como en cualquier otro día, el que cometa el ultraje será
por lo general un miembro de su familia o alguien a quien conocen. Todo
esto conduce a una conclusión aterradora: un factor central para
convertirse en víctima de la violencia es ser mujer.
El creciente reconocimiento de amenazas específicas y violaciones
omnipresentes hacia la seguridad y derechos de la mujer, ha producido
una serie impresionante de compromisos en los últimos años.
La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés)
y su Protocolo Facultativo, la Declaración de Naciones Unidas sobre
la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y un número
creciente de compromisos regionales requieren que los Estados tomen acciones
concretas para proteger y promover los derechos de la mujer.
En octubre del 2000, un mes después de la adopción de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio, el Consejo de Seguridad de la ONU
aprobó la Resolución 1325, que hace un llamado para que
se proteja a las mujeres en zonas de conflicto y para que participen en
los procesos de establecimiento y mantenimiento de la paz. Al aprobar
esta resolución, el Consejo de Seguridad reconoció que las
mujeres están luchando por la paz haciendo frente a múltiples
y nefastas formas de violencia.
Para que esta resolución tenga sentido, es de vital importancia
dar mayor apoyo a las innovadoras y audaces iniciativas de las mujeres
en países y comunidades alrededor del mundo. En el sudeste de Europa,
las mujeres de la nueva Asamblea de Kosovo han formado alianzas que rebasan
los partidos políticos para formar foros de mujeres, un esfuerzo
no partidista en una comunidad traumatizada por el conflicto y las luchas
étnicas. En países destrozados por la guerra como Sierra
Leona, Somalia, Sri Lanka y Colombia, las mujeres han demandado su inclusión
en las negociaciones de paz y han contribuido con sus esfuerzos para establecer
la paz en sus comunidades.
Desde 1997, por medio de un Fondo Concursable para la Lucha Contra la
Violencia hacia las Mujeres establecido en el UNIFEM por la Asamblea General,
hemos podido ofrecer más de 7 millones de dólares a grupos
en 73 países que están utilizando estrategias creativas
para hacerle frente y reducir el homicidio de mujeres, la violencia doméstica,
el tráfico, la violación y un gran número de formas
de violencia que enfrentan las mujeres en todas partes, durante la guerra
o la paz.
El año pasado, en respuesta a la Resolución 1325 del Consejo
de Seguridad, el UNIFEM comisionó la Evaluación de las Expertas
Independientes titulado Mujeres, Guerra y Paz. Las expertas
visitaron a mujeres que han sobrevivido a la violencia en más de
14 países en conflicto o que han tenido conflictos. Hoy en día,
mientras los líderes del mundo se debaten sobre si deben entrar
a la guerra, sabemos que los cientos de mujeres heroicas que conocieron
las expertas están comprometidas a realizar sus mejores esfuerzos
para encontrar alternativas creativas a la violencia masiva y la devastación.
Pero, aún hoy, las mujeres raramente se encuentran en las mesas
donde se decide la guerra, o en las mesas donde se negocia la paz.
Las mujeres alrededor del mundo que con valentía están superando
las diferencias y las divisiones necesitan que las instituciones para
la paz y la seguridad compartan su visión de seguridad y derechos
humanos. Las mujeres alrededor del mundo quieren saber que los Objetivos
de Desarrollo del Milenio ofrecen un número de metas, ligadas a
principios y compromisos que tienen como prioridad el lograr un mundo
sin pobreza, sin violencia y sin desigualdad. En el Día Internacional
de la Mujer 2003 renovemos nuestro compromiso para poner en marcha la
Resolución 1325 del Consejo de Seguridad y a llevar a cabo los
Objetivos de Desarrollo del Milenio, para que podamos alcanzar la seguridad
para todos.
El Fondo de Desarrollo las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) trabaja
para promover la seguridad, los derechos y el empoderamiento y la igualdad
de género de las mujeres mundialmente.
Para mayor información visite: www.unifem.org
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