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Mensaje de Thoraya Obaid, Directora Ejecutiva del Fondo de Población
de las Naciones Unidas (UNFPA) en ocasión del Día Internacional
de la Mujer (8 de marzo de 2003):
Hace más de
dos años, los líderes del mundo acordaron aprovechar los
primeros 15 años de este nuevo siglo para desencadenar un ataque
masivo contra la pobreza, la salud deficiente y la desigualdad de género.
Convinieron en colaborar con las Naciones Unidas a fin de reducir a la
mitad la pobreza y el hambre, reducir la mortalidad de niños de
corta edad y madres, contrarrestar la propagación del VIH/SIDA
y asegurar la educación primaria universal.
Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, debemos reconocer que
para avanzar más hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio
es preciso lograr un mayor adelanto en la situación de las mujeres
y las niñas. Para poder liberarse de la pobreza, las mujeres y
las niñas necesitan libertad e igualdad, mayores oportunidades
y opciones reales. Necesitan vivir libres de discriminación y violencia
por motivos de género. En síntesis, necesitan que se respeten
sus derechos y que se satisfagan sus necesidades básicas.
En la actualidad, las mujeres y las niñas más pobres son
quienes tienen menor acceso a los servicios de educación y salud,
lo cual refuerza el ciclo de la pobreza y tiene graves consecuencias para
su salud. En el mundo en desarrollo, una mujer corre un riesgo de morir
durante el embarazo y el parto hasta seiscientas veces superior al que
corre una mujer en otros países más ricos del mundo.
Cada minuto, una mujer pierde la vida durante el parto y muchas más
padecen graves discapacidades. Sería posible contrarrestar esta
crisis, que conlleva enormes costos económicos y sociales, sí
todas y cada una de las mujeres tuvieran acceso a servicios de salud reproductiva.
Esos servicios básicos abarcan la planificación voluntaria
de la familia, la atención adecuada durante el embarazo y el parto
y la prevención de las infecciones de transmisión sexual,
incluido el VIH/SIDA. Dado que la epidemia de SIDA está asolando
poblaciones enteras, esos servicios son hoy más importantes que
nunca antes, e igualmente importante es la colaboración y el apoyo
de los hombres a fin de promover la salud de las familias y las comunidades
y compartir la carga de la atención de los afectados.
Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, exhorto a todos los países
a unir sus esfuerzos en pro de las acciones mundiales para mejorar la
salud de la mujer. El acceso universal a los servicios de salud reproductiva
antes del año 2015 sigue siendo un objetivo internacional costeable,
asequible y con buena eficacia en función de los costos. Es una
inversión especialmente importante hoy, en que está ingresando
en su etapa plena de procreación el mayor grupo registrado en la
historia de adolescentes y mujeres jóvenes. Si asignáramos
prioridad mundial a la supervivencia de ese grupo, podríamos contrarrestar
la crisis actual del estado de salud de la mujer y acelerar el progreso
hacia la reducción de la pobreza, el hambre y las enfermedades.
Si todos colaboramos, podemos crear un mundo en que todas y cada una de
las mujeres podrán vivir en condiciones de salud, paz y dignidad.
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