Promoviendo el progreso hacia objetivos
aún lejanos
Por: Antonio Maria Costa
Abril 2003
El mes pasado,
un grupo de seis adolescentes japoneses llegaron a Viena
como jóvenes embajadores cívicos para presentar
a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el
Delito una evidencia convincente de su preocupación
por los estupefacientes, un cheque por el valor de $170,000
para apoyar las actividades anti-narcóticas de las
organizaciones no-gubernamentales a nivel mundial. En conjunto
con el Centro de Prevención del Uso Indebido de Drogas
con sede en Tokio durante toda la década pasada,
los jóvenes japones recolectaron más de $3.5
millones de dólares para contribuir con los esfuerzos
internacionales en contra de las drogas ilícitas.
Dicha cantidad excede a la contribución para el control
de la droga de muchos de los Estados Miembros de las Naciones
Unidas.
Iniciativas como estas, de ciudadanos
comunes que se movilizan para ayudar a reducir la adicción
por la droga, dan muestra clara de la amplia difusión,
del apoyo voluntario a los países, especialmente
a los países en vías de desarrollo, en sus
esfuerzos por luchar contra el uso indebido de drogas.
Las Naciones Unidas ha estado al frente
de esta lucha, su equipo central para el desarrollo de políticas
ha estado tratando los temas relacionados con drogas, la
Comisión de Estupefacientes está llevando
a cabo esta semana una reunión a nivel ministerial
en Viena, Austria. Esta dará una dura mirada al progreso
hecho en base al logro de objetivos del plan de acción
de 10 años contra las drogas ilícitas, aprobado
en 1998 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El progreso ha sido innegable. Un informe
difundido recientemente muestra evidencias de avances alentadores.
En los últimos cinco años, hubo una caída
significativa en áreas bajo el cultivo de la adormidera
y los arbustos de coca, causada por la erradicación
en combinación con el desarrollo alternativo para
brindar a los agricultores que producen droga, un nivel
de vida lícito. También se dio un descenso
significativo en el cultivo de la adormidera en Myanmar
y RDP de Lao, los segundos y terceros productores de opio
más grandes del mundo, y resultados alentadores para
reducir la producción de coca en la región
andina. Bolivia se ha convertido en una fuente casi marginada,
Perú ha logrado una reducción de casi dos
tercios de sus niveles de cultivo de coca de 1995; y Colombia,
la fuente de las casi tres cuartas partes de la cocaína
ilícita del mundo, ha registrado una caída
del 37% en áreas bajo cultivo desde el 2000.
Estos resultados hacen un llamado para
un esfuerzo aún más grande por apoyar a los
agricultores, de manera que no se inclinen por el cultivo
ilícito de droga debido a la falta de alternativas
y gobiernos, a la hora de implementar sus programas anti-narcóticos.
La estabilidad política, la seguridad
interna y el restablecimiento económico en las áreas
rurales, necesita mejorarse en Afganistán, ya que
es el productor más grande de opio a nivel mundial.
El flujo continuo de heroina afgana es una clara amenaza
para el bienestar de la población que vive a lo largo
de las rutas de tráfico de Asia Central, la Federación
Rusa, y Europa Oriental a los estados Bálticos, donde
la inyección de drogas contribuye a la propagación
del VIH/SIDA.
En 1998, las Naciones Unidas desarrolló
una nueva propuesta comprensible para el problema mundial
de la droga. Esta recomendaba a los gobiernos a involucrarse
por medio de esfuerzos aún más grandes para
reducir tanto la oferta como la demanda de las drogas ilícitas,
estimulando la cooperación internacional y la acción
de compartir mejores prácticas. Los resultados han
sido innegables. Ahora existe un grupo considerable de evidencia
para el trabajo de rehabilitación, tratamiento y
prevención. Otra de las principales contribuciones
hecha por las Naciones Unidas ha sido la construcción
de muchos instrumentos para medir la evolución del
problema de droga, con datos estandarizados relacionados
con drogas, indicadores uniformes y niveles mejorados de
informes. En muchas áreas del uso indebido de drogas,
es increíble la falta de evidencia adecuada con respecto
a las tendencias. Aún en la actualidad, las declaraciones
con respecto al uso indebido global se basan en datos estadísticos
incompletos.
A pesar de los datos desiguales, se puede
confirmar las diferencias regionales en el uso indebido
de las drogas. Aunque menos marcadas que en el pasado, ellas
aún muestran un patrón: los narcóticos
son el principal problema de drogas en Europa, Asia y Oceanía,
la cocaína en las Américas y, cada vez mayor,
en Europa, los estimulantes tipo anfetamínico en
el Este y en el Sudeste de Asia y, de una menor extensión,
en Norteamérica y Europa; cannabis en todos lados,
pero como un problema serio de drogas principalmente en
África.
La reunión ministerial en Viena
tomará en consideración lo que hay que hacer
en el período siguiente. Lo importante es disminuir
la falta de seguridad en el funcionamiento de las Convenciones
de las Naciones Unidas: se han escuchado críticas
ocasionales, especialmente en Europa, que incluyen los pedidos
en los cuales ha fallado la política internacional
sobre el control de drogas y que necesitan ser abandonados.
Esta crítica está conectada con la difusión
en algunos países de una cultura permisiva que favorece
el derecho al uso indebido de drogas. El sentido común
debería prevalecer: ¿Porqué se debe
liberalizar las drogas ilícitas, cuándo el
uso indebido del tabaco (por supuesto, lícito) está
siendo restringido por medio de diversas medidas legales,
fiscales, médicas y administrativas?. De hecho, la
defensa contra las convenciones en droga de las Naciones
Unidas está en un contraste marcado con la más
reciente convención sobre el marco de trabajo de
la Organización Mundial de la Salud sobre el control
más estricto del tabaco, destinado a reducir las
consecuencias fatales de la adicción a la nicotina:
20 millones de muertes por generación y un gasto
de $500 billones.
La experiencia de los últimos
cinco años demuestra claramente las ventajas de los
enfoques multilaterales con respecto al problema de la droga.
En un mundo que cada vez más interdependiente, las
medidas unilaterales no producen resultado alguno. Por ejemplo,
el consumo de drogas recurrente en el exterior y los llamados
para la liberalización en los principales países
consumidores dañan los esfuerzos de los países
en donde las materias primas para la droga ilícita
origina que se frene el suministro. Como una organización
pequeña que enfrenta grandes retos, esperamos ayudar
a los Estados Miembros a mantener la política contra
las drogas multilaterales, de manera que se generen resultados
globales positivos.
(Antonio Maria Costa
es el Director Ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas
contra la Droga
y el Delito)
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